Vitral de Mujer Sola – Yolanda Pantin


Leí a Yolanda muy chamo. Fue uno de los primeros acercamientos que tuve con la poesía femenina y fue uno de los mejores sucesos de mi vida.

Después descubrí su teatro y sus cuentos para niños, y después de todas esas lecturas la conocí gracias a que nuestro profesor de latín era muy amiga de ella y nos las llevó a clases para que conversáramos con ella. Descubrí que los poetas están vivos, que tienen trabajos de tiempo completo, tienen hijos, un sueldo, una hipoteca y una vida. Me dio mucho agrado poder conversar con ella, más allá de la poesía, de esos asuntos de escribir y del escritor, además de conversar como amigos, unos amigos que no se conocen.

Años más tarde, Yolanda se ha convertido en un referente necesario de relecturas constantes, porque más allá de ser una gran escritora, creo que ha marcado, así como han marcado otros poetas de los que estaremos conversando prontamente, mi personalidad literaria. No en vano, cuando siento que debo entregar algo de mi a alguien que estimo, pues regalo un libro, y entre ellos, esta Yolanda.

“Vitral de Mujer Sola” es un ejemplo bien representativo de lo que es esa poesía que considero yo debe ser releída constantemente. Es su ritmo, su cadencia, sus ganas de supervivir pese a todo esto que carga uno en el pecho y que la única manera de aliviarlo es con las palabras que saltan constantemente de la punta de nuestros dedos. Se trata de nosotros mismos, y aunque si, se trate de cómo es una mujer sola, me recuerda mucho a mi, justamente, cuando me miro la punta de los zapatos.

Se sabe de una mujer que está sola
porque camina como una mujer que está sola
Se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
Esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del subsuelo
de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra al igual que sobre los árboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
Las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben donde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
porque van del llanto a la alegría
y a veces piensan en la muerte
También planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
Administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puedo ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir que no quieran a nadie más que a sí mismas
esto es completamente falso
Lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades
infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate más que el zapato
al que mira con detenimiento
o el botón
que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros

Yolanda Pantín (Caracas, Venezuela, 1954)
de Correo del Corazón, 1985

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