EN CINTA


Tengo a mi mujer en cinta:
ella no lo sabe
pero se le nota en los ojos de mujer enamorada
en las manos delicadas de caricia
en su cabello medio recogido a media cabeza
en su bata de algodón que simula las caderas
que piden a gritos la virtud de ser madre.

Me lo dice su aroma de flores
que deja con su caminar por toda la casa
me lo dicen sus senos redondos
aún jóvenes
usados sólo para el placer de las artes amatorias
pero que esperan ser los pechos fecundos
me lo dice el calor de sus rodillas
de sus muslos
de su entrepierna
que no me toca morbosa.

Tengo una mujer en cinta de alma
su cuerpo me lo pide con ansias.

Tengo una mujer…

 

PD:

Revisando mis libros, me encontré precisamente esto. Fue el inicio fundamental de este poema. Como de costumbre, ilegible, lo guardo ahora como un tesoro… entre las Odas Elementales de Neruda, entre las Odas Elementales mías…

Esto se lo tengo a Lissette Neukman (otrora Ahumada) quien fue la causante de este poema.

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